Valienthas


Me aburro. Poderosamente. De forma que, como son las doce de la noche y acabo de llegar de hacer el friki un rato y no tengo ganas de pensar demasiado pero sí de escribir +hay adicción, sí ¿algún problema? + pues he decidido ponerme a hablar de mi mundo.
Sí, sé que no le interesa absolutamente a nadie, pero mala suerte, tengo que recuperar las ansias por terminar lo que empecé +admito que lo de las 100 preguntas me motivó un poco… peeeeero, necesito MÁS+
Así que veamos… ¿por dónde comenzar? Supongo que lo mejor en estos casos suele ser comenzar por el principio, pero doy por supuesto que el principio lo conocéis todos ¿no es cierto?
En fin, como las cosas han de hacerse en el orden correcto, resumiré el principio: Érase una vez una niña que amaba la literatura gótica hasta los once años en que su hermano mayor le regaló un libro de fantasía y allí conoció a un hechicero elfo. Como no sabía lo que era un elfo y en su casa no podía preguntarlo, fue donde su profesor de lengua y literatura castellanas y le preguntó. El profesor respondió con un simple “lee a Tolkien” y se encogió de hombros.
La niña tuvo que esperar casi un año para poder leer a Tolkien +pues la niña no podía convencer a nadie de que se lo compraran y no tenía paga semanal… así que insistió hasta que le dieron paga y ahorró durante casi seis meses para comprarse un Señor de los Anillos en Círculo de Lectores+ pero en ese año, descubrió otra cosa: la literatura y la facultad de escribirla.
Hagamos un alto en cómo lo descubrió *que carajo, ya dejemos el sentimentalismo: en cómo lo descubrí * : pues de nuevo gracias a aquel anciano profesor de lengua castellana de 5º de EGB, que en un momento de inspiración, encargó a sus alumnos que escribiéramos un relato. Influenciada malamente por Lestat, escribí la historia de un cazador de lobos *humano, no vampiro ¿eh? * en la nevada Alsacia. Ahí es nada. Y el profesor dijo: “¡Caramba, niña! Escribe algo más largo…”
¡Nunca olvidaré aquel relato! En menos de dos meses tenía escritas 150 páginas *entonces e parecía una barbaridad enorme!! * sobre un cazador de vampiros y un internado católico que escondía un ser de las tinieblas.
¿Y sabéis que? ¡Fueron los dos mejores meses de mi vida hasta entonces! ¡Ah,aquella primera vez en que me sumergí en un mundo que era y no era el nuestro! ¿cómo describirlo? La primera vez que catas un buen vino, la primera vez que te enamoras, la primera vez que haces el amor… todas esas experiencias palidecen en comparación con el torrente de sensaciones que me invadieron entonces… ¡Qué tiempos! Aunque no puedo decirlo de muchas otras cosas, de aquellos dos meses sí que puedo decir, como Dickens, que fue la peor y la mejor época a la vez. Una época que, desde la óptica actual, añoro pese a todo el sufrimiento que la acompañaba.
Pero sigamos con la historia de mi mundo.
El caso es que después de casi un año *el tiempo ahorrando, el que tardé en convencer a mi padre de que me diera paga y el que tardó el Círculo de Lectores en traerlo ¬¬ * tuve entre mis manos un espléndido ejemplar del Señor de los Anillos… coincidiendo oportunamente con uno de esos múltiples momentos en los que tenía anginas… +bueno, tal vez “forzara” un poco las cosas ara quedarme en casa leyendo. Que cuando se es niño es fácil fingirse enfeeeeermooooo XDDD+ y leí el señor libraco en tres días. Sí, sí… felizmente además. ¿todo un logro para una niña que aún no tenía los 12 años? Na, ya me había leído los de Anne Rice antes, que no son precisamente finitos.
Pongámonos épicos por un momento. La situación lo merece… Acababa de lograr una de mis ambiciones del momento: llevaba meses leyendo y releyendo una y mil veces el relato en el que aparecía el elfo, los otros relatos de la antología en la que aparecía la palabra, investigando en el diccionario escolar que tenía entonces en casa y en el que, obviamente, no figuraba la entrada “elfo”.

Cuando al fin leí el Señor de los Anillos… mi vida cambió para siempre.

Una sensación similar a la que describí cuando escribí una historia por primera vez se apoderó de mí, pareciera que la magia élfica de la que el Profesor Tolkien hablaba se hacía real. No llegó a ser la impactante toma de contacto que tuve cuando leí “El legado” por primera vez, pero se acercaba tanto, que pasaba las hojas con delicadeza y la lectura se convirtió en un acto de puro deleite.
Cuando terminé el libro y lo asimilé, agarré un puñado de folios, los coloqué sobre una carpeta y, sentada sobre la cama +estaba enferma, recordad XD+ comencé a esbozar lo que sería el primer trazo de lo que hoy es mi mundo:
No a la manera tradicional, no pensando un nombre y luego añadiendo cosas o dando forma a la sociedad a partir de mis conocimientos del mundo… no, no, esas cosas ni iban con mi impaciencia infantil: Quería sentarme a escribir, y quería sentarme a escribir YA XDD
Tenía claro lo que no quería: no quería dioses en mi mundo, por que me parecía que un mundo con dioses era demasiado parecido al nuestro. No quería buenos y malos al uso, por que estaba muy influenciada por Anne Rice, quería que todos los buenos pudieran considerarse malos y todos los malos buenos dependiendo de la óptica de la que se mirara.
Pero era consciente de que necesitaba algo que hiciera de motor de la historia, algo a lo que combatir. Pensé en una guerra, pero ¿qué sabía yo de estrategia militar entonces? Sin embargo, al pensar en la guerra, recordé lo que siempre había oído sobre las guerras en las películas y leído en los libros: Las guerras son un caos.
Ahí estaba la solución. En el Caos.
Cree una entidad para el momento, el Espíritu de Theysán, por todos llamado del mal, pero caos en realidad. Y un motivo, algo contra lo que luchar: La Semilla del Caos.
Aún así, necesitaba un personaje, alguien que fuera un títere en manos de Theysán de forma involuntaria. Sólo requería un requisito: tenía que ser un elfo. Y así surgió Aéricor, el que plantaría la Semilla, cumpliría las profecías y blablabla, esas cosas tan bonitas que en estos casos tienden a sucederse.
Cuando me senté a escribir la historia *sí, así de rápido. Hoy me parece precipitado, pero soy consciente de que entonces era una niña y que como tal estaba impaciente por ponerme a escribir. * algunos aspectos cambiaron… como el hecho de que Aéricor se tornó en mago *solo los magos, de repente, podían escuchar a Theysán * o los amores con la Hija del Bosque y con Orithia Vensis, que entonces era elfa todavía en vez de sifa *eh! Era prepuber, algo de hormonas tendría XDD *, así como las guerras, y el hecho de que al arrancar la Semilla del Caos, el mundo, hasta entonces de un sólo continente, se bimembrara en dos. Y el que hubiera Siete Magos de diferentes razas, y el tema del mar de fuego y las islas corsarias, y el que existieran silfos como raza élfica en lugar de como elementales o especie aparte…. y, como tomé de referencia muchos nombres de un librito que me había prestado el profesor de castellano del que ya he hablado *sí, le debo mucho a ese hombre… si aún sigue vivo y alguna vez publico bajo sello editorial, le dedicaré el primer libro que escriba y se lo daré. Si no a su memoria :S * que hablaba sobre mitos nórdicos, y vi el Valhalla como lugar sagrado y morada de los dioses… hice mi propia versión del nombre y llamé al mundo Valienthas.
De esta forma tan absurda surgió lo que aún a día de hoy es la parte fundamental de la historia de Valienthas, donde se separa el mundo, donde surgen las profecías y los elfos abandonan el mundo +llegó un momento en que creí conveniente que no hubiera elfos en mi mundo.+, donde se forja la historia, el comienzo de todo: la Guerra de la Plantación.

Aquella historia, recién salida de mis manos infantiles, fue a parar a manos de mi profesor de nuevo, quien lo mandó pasar a ordenador y darme una copia impresa *sí, hablo de 1996-97… eso de tener pc no estaba aún a mi alcance * y un disquette con el texto. Me decepcionó un tanto que, mis casi 400 páginas de manuscrito *creo que fueron unas 340 o así * de las que tan orgullosa me sentía, quedaron en 101 páginas. Un minirelato, vamos XDD
No le puse título y aún lo conservo en la memoria del portátil desde el que suscribo como el primer “documento oficial” de Valienthas. De esa época vienen muchos mapas, nombres de lugares y personajes que fueron en principio parte de cuentos aislados y a los que convertí enseguida en personajes de la mitología de Valienthas… casi 14 añitos de trabajo que llevo y aún queda mucho camino que recorrer, mucho que cambiar, mucho que adaptar y mucho que escribir.
Pese a la gran cantidad de material del que hoy dispongo, aquella historia fue la primera, el germen de todo. La escribí en medio año. Clavado. 6 maravillosos y fascinantes meses.
Cierto que la calidad de la misma deja bastante que desear… pero no puedo evitar leerla de cuando en cuando con nostalgia.

¡Vaya, mira eso! Empezó esto siendo un journal medio en broma y se torna en algo “dramático”.
Bien, sea el destino quien decida. Os dejo el final de la historia, para que juzguéis vosotros mismos XDDD:

…………………………….

“Dirigió su vidente mirada hacia el sur, lugar donde debiera de hallarse la ciudad, y un terrible grito salió de su garganta acompañado de lágrimas de impotencia, como sin con tan simple gesto pudiera remediarse todo aquello que había provocado:
Aquella no había sido su intención, no quería matar, no quería destruir ni cambiar la historia, el mapa del mundo;
Donde antes se alzaran la ciudad de los elfos, así como el brillante bosque de hayas de la otra raza de elfos, los silfos, ahora se veía un lago de grandes dimensiones, tanto, que cualquiera hubiera dado en llamarlo océano.
Un brillante humo plateado salía de su superficie, sobre la cual, provocando círculos de agua y ondas burbujeantes, volaban las sombras de cinco dragones negros.
En elfo se dejó caer de rodillas en el suelo, dando golpes con los delicados puños en el suelo hasta que la sangre manó de ellos.
Aquello había sido su venganza, aquello había sido para lo que había estado destinado durante toda su vida. Así lo supo, tanto por su astuto ingenio como por una vocecilla que le hablaba desde lo profundo de su alma. Había terminado con los elfos, con la escisión de la raza originaria que tenía los cabellos y los ojos negros, la piel pálida, la sabiduría, la inmortalidad.
Como profetizaron lo antiguos, todos aquellos supervivientes, los soldados, los generales, los silfos con lágrimas en los ojos que habían abandonado su bosque amado para ver lo sucedido en el otro bosque, el niño muerto… El mundo entero, pues también los árboles parecían haber inclinado las ramas en su dirección, lloró con él.”

…………………….

Y digo yo, ya que estamos, por preguntar algo ¿creéis que debería retomarla, limarle las asperezas, añadir detalles nuevos y darle algún uso? Aunque sea subirla por DA….

Pues eso, nada más, que ya me callo.

Gracias por leer mis divagaciones.

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Una respuesta to “Valienthas”

  1. Publícalo! Por probar que no quede =P

    Esa sensación de estar leyendo algo que te cambia la vida a mí me la dio Dune, y es cierto que leer y escribir cosas que te parecen importantes puede resultar más potente que el amor jeje

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