Old English…II *literatura*


Bueno, pues como dije en la entrada anterior, aqui llega la literatura del Old English:

En total quedan unos cuatrocientos manuscritos que contienen textos en inglés antiguo, 189 de ellos considerados de importancia, aunque no todos los textos pueden ser considerados propiamente literarios, como las listas de nombres o los ensayos de escritura: de hecho, la mayor parte de ellos pueden ubicarse en estas categorías: sermones y vidas de santos, traducciones de la Biblia, traducción de obras latinas, crónicas anglosajonas y obras de historia narrativas, leyes, testamentos y otras obras jurídicas;, obras prácticas sobre gramática, medicina, geografía; y finalmente, poesía. *algún día haré una entrada sobre la importancia de la poesía en el mundo anglosajón*

De momento, veamos las características de esta y algunas obras importantes:

La mayor parte de los poetas anglosajones son anónimos; se conoce a 12 por su nombre, a partir de fuentes medievales, pero sólo hay cuatro que se pueden conocer por su obra en la actualidad, y sólo hasta cierto punto: Caedmon, Beda, Alfredo el Grande y Cynewulf. De estos, sólo Caedmon, Beda y Alfredo tienen biografías conocidas.
Caedmon es el más conocido, y se le considera padre de la poesía anglosajona. Vivió en la abadía de Whitby en Northumbria en el siglo VII. Sólo se conserva de él un poema de nueve líneas, llamado [[Himno]], que es también el texto más antiguo en inglés.
Aldhelm, obispo de Sherborne (m. 709), se le conoce a través de Guillermo de Malmesbury quien dijo que interpretaba canciones seculares acompañándose al arpa. Ha sobrevivido mucha de su prosa en latín, pero nada de sus obras en anglosajón.
Cynewulf es una figura difícil de identificar, pero investigaciones recientes sugieren que vivió en la primera parte del siglo IX. Se le atribuyen una serie de poemas, que incluyen Los Hechos de los Apóstoles y Elena (ambos se encuentran en el Libro de Vercelli), y Cristo II y Juliana (ambos en el Libro de Exeter).

En cuanto a las características, La poesía anglosajona es de dos tipos, la poesía germánica épica precristiana y la cristiana. Ha sobrevivido, principalmente en cuatro manuscritos:

Manuscrito Junius (Junius manuscript) , también conocido como manuscrito de Caedmon, es el primero. Es una antología poética ilustrada. Estos manuscritos de la Biblioteca Bodleiana en Oxford fueron donados por el estudioso holandés Francis Dujon o Junios, bibliotecario del conde de Arundel.
Libro de Exeter (Exeter Book) es el segundo. También es una antología, ubicada en la catedral de Exeter desde que fue a ella donada en el siglo XI por el obispo Leofric. Es un códice del siglo X escrito en el dialecto sajón occidental.
Libro de Vercelli (Vercelli Book) , una mezcla de poesía y prosa; cómo llegó a aparecer en Vercelli, cerca de Milán (Italia) en 1882 es algo que aún no se sabe y se sigue debatiendo.
Manuscrito Cotton (Cotton Vitellius A XV) , también llamado Novell Codex, que presenta una mezcla de poesía y prosa. Son los manuscritos reunidos por sir Robert Cotton, que en la actualidad están en el Museo Británico. En éste se encuentra conservado el Beowulf .

Está compuesta en largos versos de arte mayor, sin rima. Cada uno de los versos posee una aliteración. Los símiles son relativamente escasos. Este rasgo en particular del estilo poético anglosajón es consecuencia de su estructura y de la rapidez con la que las imágenes se suceden unas a otras, siendo incapaces de desarrollar largamente una comparación. Beowulf, por ejemplo, contiene como mucho cinco símiles, y además son breves.

Por contraste, la poesía anglosajona depende fuerte y extensamente de la metáfora, particularmente la que se logra a través del uso de “kennings”. El kenning es un tipo de sinónimo, una característica perífrasis metafórica, una expresión formularia para describir una cosa en relación con otra. Así, en el Beowulf, el mar es el camino del cisne o el reino del viento.
La segunda figura poética más usada es la lítotes, que actúa como un eufemismo dramático para producir un efecto irónico. Se trata de una atenuación, esto es, una “figura que consiste en no expresar todo lo que se quiere dar a entender, sin que por esto deje de ser bien comprendida la intención de quien habla. Se usa generalmente negando lo contrario de aquello que se quiere afirmar”.
Es un rasgo propio del rápido estilo dramático de la poesía anglosajona que no tiende a ornamentaciones rebuscadas como la que se encuentra, por ejemplo, en la literatura celta del mismo período. Donde un poeta celta describiría algo usando 3 o 4 símiles, un poeta anglosajón introduciría un “kenning” y seguiría rápidamente adelante.

Las obras más conocidas son las que forman parte de la poesía heróica, a saber:

La Batalla de Finnsburh (The Fight at Finnsburh), que narra una de las escenas de batalla que también aparece en Beowulf (aunque esta relación con Beowulf se debate mucho). Es el “cantar” sobre el reducto o burgo de Finn.
Wálder (Waldere), una versión de los acontecimientos en la vida de Walter de Aquitania o de España, rehén de Atila, rey de los hunos. Dos fragmentos de este poema se encontraron en 1860 entre la encuadernación de un libro de la Biblioteca Real de Copenhague. En origen debió ser tan largo como Beowulf. La vida de Walter se ha conservado a través de otras fuentes medievales.
Widsith, que ha sido traducido al español como Wídsid, El Viajero Lejano o Largo viaje. Se cree que algunas de sus partes son realmente muy antiguas, pues menciona hechos ocurridos en el siglo IV, relacionados con Hermanarico y los godos, y contiene un catálogo de pueblos, grandes héroes y lugares con ellos asociados. Un poeta va recitando los lugares y los señores que ha visitado en su vagabundeo. Acaba siendo una lista de nombres germánicos.
El Lamento de Déor (Deor) es un poema lírico, en el estilo de la Consolación de la filosofía, aplicando ejemplos de héroes famosos, entre los que se incluyen Wéland y Hermanarico, al caso del propio narrador, Déor, un poeta cortesano que ha sido apartado de su señor y para consolarse recuerda las desgracias ocurridas a otros personajes en el pasado y que su desgracia, al final acabará.
La Crónica Anglosajona contiene varios poemas heroicos insertados en su texto. El más temprano es de 937 y se llama La Batalla de Brunanburh (The Battle of Brunanburh), que celebra la victoria del rey Édelstan, nieto de Alfredo el Grande, sobre los noruegos y los escotos. Hay cinco poemas más cortos: la captura de los Cinco Burgos (942); coronación del rey Edgar (973); muerte del rey Edgar (975); muerte del príncipe Alfredo (1036); y muerte del rey Eduardo el Confesor (1065).
La Batalla de Maldon (Battle of Maldon) o, simplemente, Maldon constituye, junto a La Batalla de Brunanburh y La Batalla de Finnsburh, el trío sobre batallas conservado del periodo anglosajón.

Otro de los géneros que se trató y que s eha conservado dentro de la poesía, sería el tema de la poesía de sabiduría, que son poemas líricos y boecianos en su descripción de la variación de la fortuna, la caducidad de las cosas de este mundo; la vida es considerada un accidente desgraciado por los narradores, fatalistas pero a un tiempo valerosos y decididos. Su tono es muy semejante al El Lamento de Déor, con el que se conservan en el Libro de Exeter:

La Ciudad ruinosa (The Ruin o The ruined burg). Poema de tono sombrío que narra la decadencia de la ciudad de Bath, gloriosa en tiempos de los romanos. La isla de Gran Bretaña sufrió una profunda decadencia después de la marcha de los romanos a principios del siglo V.
The Wanderer, que ha sido traducido como Errante o El Viajero Errante. Tiene el mismo tono melancólico que la anterior. Un viejo cuenta un ataque que sufrió cuando era joven, en el que murieron todos sus amigos y parientes; recuerdos de aquella carnicería lo han acompañado el resto de su vida. Se pregunta por la sabiduría de decidir impetuosamente entregarse a una batalla sobre una fuerza posiblemente superior: el hombre sabio se entrega a la guerra para preservar la sociedad civil, y no debe apresurarse a entablar batalla, sino buscar aliados cuando las posibilidades puedan estar en su contra. Este poeta encuentra poca gloria en la bravura por sí misma. Es el más coherente de estos poemas.
The Seafarer (Marino o El navegante). Es la historia de un sombrío exilio en el mar. La única posibilidad de redención son los gozos del cielo. Al principio relata los peligros del mar, pero después admite su irresistible llamada, su vocación por la aventura marinera; más tarde pasa a hablar de lo perecedero de las cosas humanas, en un tono semejante a las homilías. Sobre el sentido de esta poesía se han formulado teorías diversas.
Wulf y Édwacer (Wulf and Eadwacer). Es un poema sobre la añoranza del amor, puesto en boca de una mujer que añora al amado. Presenta algún problema de interpretación. En principio, parece existir una dualidad entre Wolf, el amado lejano, y Édwacer, su esposo; pero puede interpretarse también como que son la misma persona, llamando “Wolf” (lobo) al esposo.
El Lamento de la esposa (The Wife’s Lament). Es un poema semejante al anterior. Aquí una esposa llora sus desgracias y añora a su amado, que ha tenido que partir al exilio.
El Mensaje del Marido (The Husband’s Message).
El rey Alfredo escribió un poema de sabiduría a lo largo de su reinado basado en la filosofía neoplatónica de Boecio, titulado el Lays of Boethius.

Desde luego, se conservan poemas religiosos y de corte católico, así como traducciones de la biblia, pero, si se me permite, obviaré su estudio aquí, dejando la entrada de esta forma hasta la próxima vez que me de por tratar el tema…

Disfrutadlo!!

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